EL LAMENTO. “FIONA ACABÓ CONMIGO. ME QUEDÉ SOLO CON LA ROPA QUE TENÍA”, DICE ESTEBAN ROMERO ARACHE, APUNTANDO HACIA SU CASA QUE EL RÍO SE LLEVÓ.

Con los pies y las manos repletos de lodo, y los cepillos, que sacaban una y otra vez de poncheras de agua con detergentes, empecinados en recuperar sus colchones, estaban los pobladores en el sector Los Platanitos, en Higüey, provincia La Altagracia, a diez días de que las aguas del río Duey se levantaran enfurecidas con las lluvias que provocó el huracán Fiona.“A las 6:00 de la mañana ese río inundó todo esto. No nos dio tiempo a nada. Cuando vine a abrir los ojos ya el río estaba metido en la casa y nosotros estábamos en el techo clamando para que nos socorrieran”, relató Esteban Romero Arache.

En la mañana, todavía se podía sentir el olor a humedad proveniente de las tablas mojadas y los charcos del polvo convertido en barro de lo que dejó el río Duey a su paso, pero más allá de eso, se escuchaban las voces de los lamentos que se decían unos con otros cuando veían a la prensa los afectados que están sin hogar.“Al presidente le están diciendo que todo está bien, y no es así, no lo está”, decía una y otra vez Romero Arache, mientras despegaba dos hojas de zinc que colocó como puerta en la que fue su residencia, antes de que los blocks, pero sobre todo sus muebles, sus gaveteros, su nevera, comedor, televisor, y todos los bienes materiales que poseía y había adquirido con tanto esfuerzo, terminaran en el caudal del río Duey.

Y lo decía con quejido, pensando en sus dos niñas pequeñas, que ahora se encuentran junto a él “bajo un techo ajeno con otra familia” y que “deben dejar en cualquier momento, sin saber hacia dónde ir”, luego de tener una hermosa casa, hasta de plato, ubicada justo a la mitad de la calle Lorenzo Sánchez, el corazón de Los Platanitos.“Fiona acabó conmigo. Me quedé solo con la ropa que tenía”, dijo el hombre que se dedica a la repostería, al tiempo que señalaba las partes de la casa, que concluyó en el 2003 cuando decidió formar su familia, que el río se llevó.

“El presidente dio una orden a las autoridades para que nos ayudaran y todavía no han hecho nada”, exclamó Romero Arache.Con indignación, narró que cuando el presidente de la República, Luis Abinader, recorrió esa zona de Higüey después del huracán, previamente, colocaron una cinta roja para limitarle el paso, para que los pobladores no pudieran contarle lo que vivieron.“Mire cómo está mi casa y al presidente le dicen que todo está bien, ¿y los que estamos sin casa?”, enfatizó.