Aunque Fast and Furious 9 había comenzado de la mejor manera, una polémica encabezada por John Cena habría hecho que la taquilla en China cayera.

En un mercado que está pasando por su peor momento, Fast and Furious 9 tuvo un esperanzador estreno en Cina. Dicha película, dirigida por Justin Lin y protagonizada por Vin Diesel, había arrancado con 59,1 millones de dólares en dicho país que luego se convirtieron en 136 al término de su primer fin de semana en cines. Pero ahora, la cinta cayó un 85 por ciento de cara a su segunda semana en la gran pantalla, según recoge The Hollywood Reporter.

De esta manera, Fast and Furious 9 acumula 185,3 millones, lo cual la sitúa tan solo ligeramente por delante del spin-off protagonizado por Dwayne Johnson y Jason Statham, Hobbs & Shaw. Y aunque se decía que esta era la mejor película de la saga hasta la fecha, este trayecto es mucho más floja que otras cintas de la exitosa franquicia. Por ejemplo, el título siete y ocho de las sagas, superaron los 390.9 millones y 392.8 millones respectivamente.

Según apunta el medio norteamericano, la aplicación china de venta de entradas Maoyan actualmente proyecta que Fast and Furious 9 terminará recaudando alrededor de los 211.9 millones, una cifra muy inferior a lo alcanzado por las más recientes propuestas de la saga. Sin embargo, tenemos que pensar que esta película llegó en un contexto complicado, en medio de una pandemia donde no todas pueden o quieren ir al cine

¿Por qué decayó en la taquilla?

THR apunta a la polémica protagonizada por John Cena y a las críticas de la prensa especializada. Y aunque el actor intentó pedir disculpas, parece que aún no fue suficiente: “Lo siento mucho por mis errores. Perdón. Perdón. Lo siento mucho”, decía el intérprete que encarna al hermano de Dom, Jacob Toretto en Fast and Furious 9. “Amo y respeto a China y al pueblo chino”, agregó. 

Recordemos que John Cena, durante una entrevista promocional de la cinta para TVBS, dijo que “Taiwán sería el primer país en verla”, y eso no es del todo correcto. Por lo visto, China considera a Taiwán “una provincia separatista y la reclama como parte de China”, por lo que en inglés llamarlo país es una afirmación ofensiva allí