Ambas ciudades están cerca de la península de Crimea, que Rusia anexó de Ucrania en 2014 y desde la cual lanzó una de sus varias fuerzas de invasión.

«Rusia y Ucrania están manteniendo las primeras conversaciones», dijo la agencia bielorrusa Beta sobre estas conversaciones que se celebran en la región de Gómel, en Bielorrusia, cerca de la frontera con Ucrania, y que coinciden con un aumento de la resistencia de Kiev al avance de las tropas de Moscú.

La invasión rusa desató una cascada de sanciones de los países occidentales y sus aliados que incluyen bloqueos al acceso al sistema financiero, pero también un cierre del espacio aéreo para los aviones rusos. 

Muchos países ofrecieron armas a Ucrania, pero insistieron en que no se involucrarán militarmente.

Ucrania exige un alto al fuego «inmediato» y la retirada de las tropas rusas de su territorio y el presidente Zelenski urgió a los soldados de Moscú a que «depongan las armas» y que «salven sus vidas», en un mensaje en ruso publicado en las redes sociales. 

Zelenski, con una ágil presencia mediática durante la crisis, también pidió a la Unión Europea (UE) que admita inmediatamente a su país en el bloque, pero en Bruselas «hay diferentes opiniones» al respecto, respondió el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. 

Por su parte el jefe negociador ruso, Vladimir Medinski, afirmó que su país «busca un acuerdo», pero el Kremlin dijo que no quiere revelar su posición antes de las negociaciones. 

Zelenski, admitió ser escéptico sobre las conversaciones.

«Como siempre, realmente no creo en el resultado de la reunión, pero que lo intenten», declaró.

Sin victoria contundente

En el terreno, los ucranianos parecen aumentar su capacidad de resistencia frente a los rusos, que todavía no logran anunciar ninguna victoria contundente. 

El lunes, las autoridades ucranianas afirmaron que los rusos intentaron durante varias oportunidades durante la noche un asalto contra la capital, sin éxito. Kiev estuvo el fin de semana bajo un estricto toque de queda que se levantó a las 08H00 GMT del lunes. 

En la ciudad se formaron largas colas fuera de los supermercados, donde la población mostraba agotamiento y turbación. En las calles brigadas de voluntarios con lazos amarillos y azules con los colores nacionales levantaron barricadas improvisadas.

El ejército ruso afirmó que los civiles podían irse «libremente» de Kiev y acusó al gobierno ucraniano de utilizarlos como «escudos humanos».

Según el Estado Mayor de Ucrania, Moscú «desaceleró el ritmo de la ofensiva». 

La presidencia ucraniana afirmó que la ciudad de Berdiansk, en el mar de Azov, está «ocupada» y el ejército ruso afirmó que tiene rodeada a la localidad de Jersón, más al oeste del país. 

Ambas ciudades están cerca de la península de Crimea, que Rusia anexó de Ucrania en 2014 y desde la cual lanzó una de sus varias fuerzas de invasión.

El balance del conflicto sigue siendo incierto y Ucrania informó de 200 civiles y decenas de militares muertes desde el jueves, incluyendo a 16 niños. 

Por su parte la ONU registró 102 civiles muertos, incluyendo a 7 niños y a 304 heridos, pero advirtió que cifras reales en el terreno pueden ser «considerablemente» más altas.

El presidente ruso, Vladimir Putin afirma que las acciones rusas se justifican para defender a los separatistas prorrusos en el este de Ucrania. Los rebeldes han enfrentado al gobierno ucraniano por ocho años, en un conflicto que ha cobrado 14.000 vidas.