Gerard Piqué está en boca de todos. Le señalan como único responsable de su fracaso sentimental, como si Shakira, que en declaraciones recientes le ensalzaba como padre y pareja, fuera convidada de piedra en una relación en la que ambos se conocían muy bien.

En las últimas horas se han hecho públicos supuestos affaires que el culé habría tenido antes, durante y después de su noviazgo con la colombiana. Testimonios contradictorios y sin pruebas que se amontonan en los teléfonos móviles de quienes nos dedicamos al fisgoneo nacional.

Voces autorizadas explican a 20minutos que el cabreo de Piqué y su familia es morrocotudo y que se avecinan tiempos difíciles para quienes se atreven a dibujarle, sin titubeos y con contundencia, como un hombre poco íntegro que únicamente se dedica a beberse la noche a grandes sorbos y a alternar con mujeres. Piqué se defenderá en los tribunales porque considera que algunas de las informaciones mancillan su honor y perjudican seriamente su imagen.