Refuerzan seguridad en la frontera sur mientras mercado binacional de Jimaní continúa operando

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Jimaní, provincia Independencia.– Las autoridades dominicanas han incrementado la vigilancia militar en la zona fronteriza sur ante el deterioro de la seguridad en Haití, mientras el mercado binacional de Malpaso continúa desarrollando sus actividades comerciales con normalidad.

El intercambio de mercancías entre ciudadanos dominicanos y haitianos se mantiene activo en este punto fronterizo, pese a la preocupación que genera la violencia protagonizada por grupos armados en distintas localidades del vecino país.

El refuerzo de la seguridad coincide con el despliegue de fuerzas salvadoreñas en territorio haitiano, en el marco de las operaciones dirigidas a enfrentar a las bandas armadas y localizar a cuatro técnicos aeronáuticos desaparecidos tras una emboscada.

Durante la jornada comercial de este jueves, vendedores y compradores continuaron acudiendo al mercado para realizar sus habituales transacciones. Sin embargo, comerciantes de la zona reconocen que la situación de inseguridad ha afectado el movimiento económico, debido a las dificultades que enfrentan los transportistas para trasladar mercancías por las carreteras haitianas.

Entre las principales preocupaciones figuran los bloqueos de vías, los cobros ilegales y el temor a posibles secuestros, situaciones que han provocado que algunos transportistas eviten determinadas rutas.

Asimismo, el desplazamiento de aeronaves militares salvadoreñas por Jimaní ha generado expectativas entre los comerciantes y residentes de la zona, quienes esperan que las operaciones contribuyan a mejorar las condiciones de seguridad en Haití.

A pesar del panorama de incertidumbre, el paso fronterizo de Malpaso permanece habilitado y las actividades comerciales continúan, mientras las autoridades dominicanas mantienen la vigilancia para preservar la seguridad en esta importante zona de intercambio entre ambas naciones.

La situación mantiene la atención sobre la frontera sur, donde el desafío consiste en garantizar la protección del territorio dominicano sin interrumpir una actividad económica de la que dependen numerosas familias de ambos países.

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